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HACIENDA SANTA MARIA

EN EL PAÍS DE LAS FLORES


 

Tarma, la Perla de los Andes, es famosa por su clima agradable, seco y cálido durante todo el año. Está ubicada a sólo 56 km de La Oroya y se accede a ella descendiendo por un serpentín que recorre algunos de los campos cultivados de mayor belleza del país (Quiropuquio y Cochas Bajo).
 
No hay viajero que se resista al deleite visual de su campiña y montañas repletas de "parches" de colores a causa de los abundantes cultivos del lugar: hortalizas, cebada y, sobre todo, una gran variedad de flores multicolores que surten al mercado limeño. Entre las chacras, grandes árboles de eucalipto se elevan majestuosos, mientras coposos sauces llorones acompañan al río en su discurrir por el valle.
 
Un factor que influye en la belleza del lugar es que muchas de sus casas cuentan aún con los tradicionales techos de tejas, lo que confiere ese inconfundible encanto andino a la ciudad.
 
Hospedarse en la Hacienda Santa María es una experiencia especial. Sonrisas y jardineras repletas de flores lo recibirán con alegría y color. Antiguos balcones de madera lo invitarán a un viaje imaginario al pasado mientras los campos y huertos cercanos lo introducirán en el "cada vez más esquivo" disfrute de la vida sencilla del campo.
 
Añejos portones y ventanas se abren para compartir tradiciones y costumbres, historia, cuentos y leyendas, talleres vivenciales y ceremonias mágico-religiosas. Faroles de hierro forjado alumbrarán sus pasos para contemplar el estrellado cielo tarmeño, compartir una fogata al pie de un centenario eucalipto o abrigarse al calor de las chimeneas.
 
La Hacienda Santa María se encuentra enclavada en un rincón de la serranía tarmeña, en la parte de la campiña denominada como el Valle de las Flores. Lo invitamos a ser parte de este mundo de cielos azules y aire puro, de verdes chacritas, aroma a eucaliptos y hortalizas pero, sobre todo, de proverbial hospitalidad.
 
La fascinación de la sierra, el colorido del paisaje, la simpatía de sus pobladores y la autenticidad de las costumbres y celebraciones se han combinado aquí para crear un ambiente único. Ello fue el punto de partida para que, a inicios de la década de 1990, algunos de los descendientes de la familia Santa María decidieran emprender el reto de recuperar la antigua casona colonial de inicios del siglo XVIII que perteneció a la familia. El objetivo era desarrollar en ella un proyecto turístico que adecuara sus instalaciones con la belleza de los alrededores, la hospitalidad de sus gentes con su historia, tradiciones y costumbres.
 
Delia Velarde B. (descendiente de los Santa María en sétima generación) lidera este esfuerzo. Esta empeñada en convertir la hacienda en un lugar "histórico turístico 2 que logre compartir con los visitantes los acontecimientos de los que fue testigo y cómplice, rescatando documentos, mobiliario, múltiples objetos de antigua usanza y relatos transmitidos durante generaciones.
 
La filosofía que acompaña a los promotores de esta iniciativa (Ernesto Bustamante P., Delia y Marisol Velarde B. y César y Dora Zamalloa) consiste en invitar al visitante a sumergirse en una experiencia cálida de intercambio de historias, costumbres y tradiciones, expresiones culturales milenarias vigentes en la actualidad. Eso, al tiempo que se ofrece al viajero la oportunidad de dejarse envolver por los atractivos de Tarma y sus alrededores (le sorprenderá lo mucho que hay que ver por aquí).
 
La acogedora casona que alberga al hotel es un claro ejemplo de estilo arquitectónico rústico colonial de principios del siglo XVIII. Su armoniosa restauración ha permitido combinar tradición y modernidad, para ofrecer las comodidades y servicios necesarios para una muy grata estancia. Sencillez y calidez, son dos buenos adjetivos para resumir esta propuesta.
 
Una auténtica decoración y ambientación, unidas a la especial denominación de las áreas a las que tienen acceso los viajeros, invitan a los huéspedes y visitantes a involucrarse en la historia de los Santa María. Su arquitectura y testimonios evocan las raíces de una historia regional, colonial y republicana que cautiva a peruanos y extranjeros por igual. No es casual que las once habitaciones tengan nombres particulares.
 
Todos ellos evocan a personajes, anécdotas, cuentos y leyendas, que han acompañado durante décadas y en algunos casos, durante más de un siglo a la familia. Lo invitamos a formar parte de esa historia.

Este viaje al pasado se inicia en 1724 y continúa con episodios de la vida tarmeña a través de sus habitaciones. Así, por ejemplo, está la habitación del Cacique, en memoria al cacique Tarama, primer propietario de la casona y de las tierras de la hacienda, quien se vió obligado a venderlas antes de que sean rematadas por no haber pagado el diezmo correspondiente a la corona española.
 
Siga con la habitación del Apu desde la que se observan los cerros protectores del valle; o la habitación del Avelino, nombrada en memoria de Don Andrés Avelino Cáceres, quién se alojó y cobijó en la hacienda en tiempos de la guerra con Chile. Fue aquí que recibió el apoyo y aprovisionamiento para las tropas que comandó en la Campaña de la Breña.
 
La Sala de los Recuerdos, es una total evocación del pasado. Aquí se guardan con celo los muebles originales que la decoran, además de los cuadros, impecables papeles que cubren las paredes, adornos diversos, desgastadas alfombras y documentos firmados por el Rey Fernando VII, virreyes y escribanos, acumulados en este lugar a través de los años. 
 
El Salón de las Chimeneas es un ambiente rústico e informal de techos de madera y tejas artesanales que nos invita durante el día a disfrutar de una hermosa vista a la campiña, a planificar las actividades por los alrededores, a tomar un aromático mate natural o, llegada la noche, degustar una copa de vino al calor de la chimenea.
 
Luego de cenar alguna de las tradicionales cremas o sopas regionales en el histórico comedor ¿porqué no salir a contemplar el cielo serrano en la fogata que se prepara en El Andén? La Colca es el ambiente campestre en el que se realizan eventualmente pachamancas, juegos, bailes, cortamontes y ceremonias de rituales andinos. En El Patio se encuentra la zona para estacionamiento y guardianía, que le dan seguridad al viajero que se desplaza en movilidad propia.
 

Forma parte del conjunto arquitéctónico La Capilla Consagrada, en la que se celebran las fiestas patronales del barrio los días 8, 9 y 10 de setiembre de cada año. Contiene aún el altar original, bancas, reclinatorios, el coro y las imágenes de la Virgen María y San José. Finalmente, en La huerta, lo invitamos a caminar entre flores, frutales, hierbas aromáticas y medicinales, disfrutando a la sombra del bicentenario fresno, de la visita de inquietos colibríes y del quehacer agrícola en los campos vecinos.


La Casa Hacienda Santa María le ofrece una propuesta de turismo orientado a la naturaleza local y sus muchos atractivos: campos floridos, parcelas y andenes cultivados de todos los tonos de verde, pinturas rupestres, asentamientos arqueológicos, santuarios, ciudadelas preincaicas y vestigios incas. Un punto de partida perfecto para explorar cuevas y grutas, degustar exquisitos platos típicos, introducirse en el mundo de la botánica, ir de pesca a lagunas y riachuelos de las alturas, observar aves en bosques y totorales, visitar un observatorio astronómico o contemplar desde la hacienda el luminoso cielo serrano.
 

Para los que deseen relajarse existen senderos que permiten realizar suaves caminatas, recorrer parte del Camino Inca o participar de fiestas y danzas regionales. La hacienda está abocada a la realización, en un futuro cercano, de un proyecto destinado al desarrollo de experiencias de talleres culturales de botánica (usos y cultivos de hierbas andinas, medicina natural, tintes); horticultura y arreglos florales; perfumería y aromaterapia; tradiciones místicas y religiosidad andina, y en el campo artístico, prácticas y aprendizaje con tradicionales maestros artesanos.

 

 

ACTIVIDADES

 

Visita a atractivos de la localidad
Tarma es el punto de partida para recorrer varias zonas cercanas de gran atractivo. Planifique excursiones de un día al pintoresco Santuario del Señor de Muruhuay y el valle de Palcamayo, al poblado de  San Pedro de Cajas, cuna de los artesanos textiles de Junín; al enigmático bosque de piedras de Huayllay; al imponente lago Junín; a Jauja y la laguna de Paca, y es una buena conexión con el Valle del Mantaro. Le ofrecemos información sobre el estado de las rutas y destinos.
 
Caminatas y turismo carretero
Existen hermosas rutas paisajistas que recorrer, ya sea en auto o a pie, que permiten apreciar quebradas interandinas, campos coloridos, pueblitos tradicionales, flora y fauna nativa, costumbres, celebraciones y cultos. Explore cuevas y grutas, aprecie pinturas rupestres, visite asentamientos arqueológicos, admire los caprichos de la naturaleza o, simplemente, escuche el sonido del viento.

Arqueología milenaria
En los alrededores de Tarma existen más de un centenar de asentamientos precolombinos e incaicos. Aquí encontrará desde pinturas rupestres de 10.000 años de antigüedad hasta ciudadelas en asombroso estado de conservación. Pintasmachay, el santuario místico de Huangremarca, las ciudadelas de Tarmatambo y Yaumanpata, el asentamiento de Ancashmarca y muchos más lo están esperando.
 
Viaje a las entrañas de la Tierra
Tarma es reconocida como zona espeleológica por sus abundantes cuevas. Huagapo, la más famosa de todas, destaca por su enorme ingreso, por la gran cantidad de estalactitas que la decoran y por el riachuelo de aguas gélidas que brota de su interior. Se dice que sirvió de refugio al hombre primitivo. Sus evidencias, en forma de pinturas rupestres, permanecen como testimonio en las paredes de la cueva.
 
Un día en la selva
Ir a San Ramón y La Merced, ciudades gemelas en el valle de Chanchamayo, es una experiencia que no debe perderse. Bastan sólo 45 minutos de recorrido desde Tarma para internarse en la exuberante vegetación del bosque de neblina y la naturaleza tropical de esta bella zona agrícola. Compre fruta fresca, excelente café y pruebe la "carne de monte". Una clase de geografía al alcance de la mano.
 

Turismo vivencial
Los talleres de aprendizaje conjugan su estadía en la hacienda con prácticas realizadas junto a maestros experimentados y paseos de reconocimiento vivencial. Acompañados de caminantes y guías tarmeños, se logra compartir los conocimientos de los poblados visitados, su historia, costumbres y actividades cotidianas. Participe en un tributo a los apus protectores y agasaje a la Pachamama a través de un simbólico pago a la tierra.
 

 

RESTAURANTE

 
Convencidos que el sabor se asocia a la calidad de los productos que se utilizan, Santa María ha diseñado una carta en la que se privilegian las hortalizas y verduras frescas, además de las papas y tubérculos locales. Todo aquí se hace en la antigua cocina de leña.
 
Productos tarmeños para elaborar deliciosas recetas: ensaladas frescas o cocidas, pollo en salsa de aguaymanto, medallones de res a las finas hierbas, trucha en salsa de maracuyá o panqueques con mermelada de ruibarbo son algunas de las especialidades de esta cocina sana y sabrosa.
 
En una propuesta que busca compartir y propalar las delicias de las sopas y chupes regionales, por las noches se invita a los huéspedes a degustar estos potajes presentados en cálidas ollas de barro. Garantizando el aroma de los diferentes platos, mates e infusiones, está la frescura de las hierbas aromáticas de la huerta propia: cedrón, manzanilla, toronjil, muña, menta y hierbabuena, paico, chinche, perejil, orégano, dill, entre otras.
 

CÓMO LLEGAR

 
Tarma, está a 240 km al este de Lima y a menos de 4,5 horas de viaje  por carretera totalmente asfaltada. Se llega a ella después de cruzar Ticlio (4818 msnm), los poblados mineros de Casapalca, Morococha y bellos paisajes de puna. Una vez en la ciudad de La Oroya se debe de tomar el desvío (izquierda) que señala la ruta a Cerro de Pasco. Posteriormente, en el desvío llamado Las Vegas, se toma la vía asfaltada de la derecha que lo conducirá directamente a Tarma.
 
Existen varias líneas de buses que transportan pasajeros de Lima a Tarma. Recomendamos Transportes Chanchamayo (T. 470-1189) o Transportes La Merced (T. 423-3667). El viaje toma 6 horas aproximadamente.
Ficha
Ubicación: barrio de Saccsamarca, en la campiña de Tarma (Junín). A 5 h de Lima por una buena carretera asfaltada
Altitud: 3.080 msnm
Distancia: a 240 km de Lima por la Carretera Central, y a unos 5 minutos o 1,5 km del centro de la ciudad de Tarma
Categoría: casa hacienda - hospedaje
Highlights: arqueología, historia, espeleología, birdwatching, caminatas, auto turismo, turismo vivencial, gastronomía
 
Colorido danzante de chonguinada en la celebración de la fiesta del Señor de Muruhay. 
Data
Hacienda Santa María - Hospedaje
Información y reservas en Lima:
T. 445-1214 / 446-7440.
Recepción en Tarma:(064) 32-1232
.
E-mail: haciendasantamaria@terra.com.pe/ informes@hacien dasantamaria.terra.com.pe
www.haciendasantamaria.com
 
Cada ambiente ha sido decorado con esmero.  
Cultivo de flores ornamentales en el valle de Tarma.   
El Salón de los Recuerdos atesora objetos de origen colonial que han estado en la casona desde el siglo XVIII.    
Arreo de ganado en un camino rural de los alrededores de Sacsamarca en la campiña tarmeña.  
   
El bello comedor decorado con una pintura mural que evoca escenas de caza en los bosques de Francia. 
  
Hospedarse en la Hacienda Santa María es una experiencia especial; Sonrisas y jardineras repletas de flores lo recibirán con alegría y calor.  
La casona ha mantenido los elementos locales-madera y barro- en el diseño de sus ambientes.   
Cueva de Huagapo, en el valle de Palcamayo.    
Plaza de armas de Tarma con sus centenarias palmeras.  
   
Cada una de las habitaciones tiene un diseño y una historia propias. 
 
El Salón de las Chimeneas, punto de reunión por las tardes.  
Grandes habitaciones familiares con vista al valle.   
Campo de flores en el valle de Palcamayo.
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