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Hojas de ruta


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NASCA-TACNA

 
Distancia: 929 km
Tiempo estimado: 12 a 14 h
929 km de carretera asfaltada

* Incluye ingreso y salida de la ciudad de Arequipa (78 km).

Un viaje largo y algo pesado para aquellos que no están acostumbrados las largas jornadas por el desierto, pero plagado de atractivos que "bien aprovechados"   pueden convertir el viaje en una experiencia única y divertida. Carretera en excelente estado de conservación y adecuada señalización. Es posible dividirla en dos etapas bien diferenciadas: una entre Nasca y Arequipa (564 km) y otra entre Arequipa y Tacna (365 km). Buena disponibilidad de combustible a lo largo de la ruta y abundantes restaurantes de camino. Recomendamos revisar los niveles de su vehículo (agua y aceite), llevar agua y algo de alimentos, y partir temprano de Lima, ya que hay mucho que ver a lo largo del camino. Recomendable de especialmente durante el verano (diciembre a marzo).

 

I NASCA-AREQUIPA

 
Distancia: 564 km
Tiempo estimado: 7 a 9 h
564 km de carretera asfaltada
 
A escasos metros de la salida de Nasca, justo después del puente sobre el río del mismo nombre, encontramos el desvío asfaltado (km 450, a la izquierda) que asciende aproximadamente 100 km (1 h 30 min) por el valle de Nasca para conducirnos a la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D%u2019Achille (3.800 msnm). Esta vía prosigue hacia Puquio para continuar hasta Challhuanca y la ciudad de Abancay (a 460 km de Nasca). Desde ahí, todo el recorrido hasta el Cusco (unos 660 km más) es asfaltado.

Continuando por la Panamericana Sur aparece el aeropuerto (km 452) desde donde parten las aeronaves que realizan los sobrevuelos a las famosas líneas de Nasca. Muy cerca (km 457), un desvío a la derecha permite acceder al sitio arqueológico de Cahuachi, mientras otro s la izquierda (km 469) conduce al cementerio precolombino de Chauchilla. Hemos dejado atrás el valle de Nasca. Desde aquí la ruta se interna en el desierto con rumbo a las extensas pampas de Marcona.

A la altura del km 488, luego de una zona de curvas algo cerradas, aparece el primer desvío (norte) a Punta San Juan de Marcona (derecha). Esta carretera asfaltada conduce, luego de 38 km, al puerto industrial de Marcona (una suerte de pueblo fantasma), sede de la mina de hierro más grande del Perú. A 3 km al sur de Marcona se encuentra Punta San Juan, llamada antiguamente Punta Parada. El lugar ha sido testigo de varios naufragios, entre ellos el del vapor Rímac (1855), al que sobrevivió el escritor Ricardo Palma (1833-1919), autor de las famosas Tradiciones Peruanas. La punta, declarada Zona Reservada, constituye un paraíso para los lobos marinos, además de ser el hogar de la mayor colonia de pingüinos de Humboldt del Perú y de millares de aves guaneras y otras especies de la fauna marina costera. A pesar de brindar un escenario natural espectacular, el acceso al lugar es restringido (tramitar permisos de ingreso con la empresa Proabonos, del Ministerio de Agricultura).

Algo más adelante (km 524) se encuentra el segundo desvío (ramal sur) a Marcona. En el km 533, ya en el departamento de Arequipa, se halla el desvío al balneario de Lomas (9 km por carretera asfaltada), una parada casi obligada al viajar por los desérticos parajes del sur. Esta pequeña caleta de amables pescadores conserva aún mucho del sabor tradicional de los viejos puertos. Cuenta con una hermosa playa de aguas tranquilas, algunos restaurantes donde se come muy buen pescado y mariscos (en el verano), y un pequeño y acogedor hostal con vista a la playa (Capricho de Verano, Tel: 054 21-0282). Muy recomendable.

Continuando hacia el sur encontramos los arenales de Sacaco (km 545), el cementerio de ballenas prehistóricas más grande del mundo. Descubierto por el sabio italiano Antonio Raimondi (1826-1890), alberga abundantes restos de mamíferos, aves y hasta tiburones gigantes desaparecidos de la tierra hace unos 10 millones de años. En el lugar existe un museo de sitio construido en torno a uno de estos espectaculares hallazgos: la ballena Roque.

Siempre atravesando el inmenso arenal, se encuentra el desvío a las localidades de Acarí y Bella Unión (km 555), apacibles pueblos de agricultores famosos por sus frijoles y olivos, así como por la hospitalidad de su gente.

El desierto vuelve a reinar hasta que llegamos al pequeño valle y pueblo de Chaviña (km 558) cuyo nombre, derivado de la expresión «mucha viña», hacía honor a los extensos sembríos de vid del lugar (hoy desaparecidos). Luego de una curva pronunciada, nuestra vista se deleita con el imponente olivar de Yauca (km 571). Sus frondosos olivos crecieron a partir de una sola planta robada del olivar que hacia el año 1550 sembrara el conquistador Antonio de Rivera en su casa de San Isidro (Lima). El pequeño valle, dedicado por completo a la producción de aceitunas y aceite de oliva, constituye una parada obligada en la ruta. En el lugar es posible adquirir también pan casero y camarones frescos.

Desde Yauca se vuelve a ascender al tablazo desértico. La ruta se aproxima una vez hacia el mar y, luego de una larga recta de médanos que invaden con frecuencia la carretera que corre paralela a la playa, se llega a Tanaka (km 586), un pequeño balneario que permanece abandonado durante gran parte del año. En esta zona, las tormentas de arena son tan frecuentes que las ventanas de las casas suelen estar tapiadas.

 
Desde Tanaka la ruta asciende por una cadena de montañas de roca pulida por la erosión (Morro Chala), rezago de la antigua Cordillera de la Costa. En la desolación de un paisaje casi lunar encontramos el desvío a la pedregosa playa de Silaka (km 594), frecuentada por los pobladores de la serrana localidad de Jaquí (al este de Yauca). Luego aparece una serie de quebradas cuya vegetación proviene del agua captada en las colinas cercanas. Son las lomas de Atiquipa (km 599), las más extensas del Perú, fuente de recursos para ganaderos nómadas desde tiempos inmemoriales. El poblado de Santa Rosa de Atiquipa, ubicado al lado mismo de la ruta se ubica en el km 600. A la altura del km 602 se ubican las bellas playas de Jihuay (junto a los restos de la ciudadela preincaica de Ayparipa), Moca, Cascajal, Champeque y Los Lobos.            
 
Luego de una cuesta descendente, un discreto letrero anuncia el desvío a Puerto Inca (km 610). También conocida como Quebrada de la Huaca o de la Vaca (nombre que le diera el arqueólogo alemán Max Uhle), esta hermosa playa cuenta con abundantes restos arqueológicos "a escasos metros del mar", vestigios de lo que fuera la antigua caleta de pescadores (Llacpatera) que proveía de pescado fresco a la nobleza inca. Cuenta la tradición que desde aquí los chasquis o mensajeros del Tawantinsuyo le llevaban "en menos de un día" el pescado fresco al Inca. En sus alrededores aún es posible encontrar restos de viviendas, collcas o depósitos de alimentos, corrales para llamas y tramos del formidable camino empedrado que unía la costa con la sierra. Un pequeño hotel con restaurante funciona en este bello lugar (Hotel Puerto Inka. Reservas Arequipa Tel: 054-27-2663).
 
A escasos minutos de Puerto Inca, descendiendo hacia la orilla del mar, se encuentra el puerto de Chala (km 620), otrora una importante zona de trueque y comercio de productos provenientes de la sierra sur. A finales del s. XIX anclaban en él numerosos vapores provenientes de Inglaterra y Dinamarca, lo que da una idea de la bonanza económica de la zona en aquel entonces. En 1948 un violento terremoto arrasó el pueblo, destruyendo el muelle, el recién remodelado Hotel de Turistas y la planta de harina de pescado. Hoy, estas décadas de prosperidad no son más que un recuerdo que ha quedado grabado en la memoria de sus habitantes, pues Chala sobrelleva una larga época de crisis. Cuenta con un hotel y varios restaurantes de carretera.
 
Continuando por la Panamericana, que asciende una vez más hacia el desierto, se encuentra el desvío a las localidades de La Cierpe, Cháparra y Quicacha (km 630, izquierda). Esta ruta serrana asciende hacia el este permitiende llegar a la bella laguna de Parinacochas (aprox. 200 km) y el poblado de Cora Cora, en el departamento de Ayacucho.
 
Una zona de curvas precede el descenso al litoral, que se muestra en forma de una extensa playa arenosa ideal para la pesca de lenguado (km 634). La costa se vuelve pedregosa; aparece luego la tranquila caleta de Puerto Viejo (km 653) seguida de varias playas de gran belleza. A continuación la ruta muestra las evidencias del intenso viento que corre en esta zona. Si se observa con cuidado se podrá encontrar curiosas formas en las rocas de granito al lado izquierdo de la carretera.
 
La extravagancia de tales diseños llega a su esplendor a la altura del km 685, en el lugar conocido como La Virgen, en honor de una roca tallada por la erosión. Siempre con rumbo sur, aparecen la playa y caserío de Chorrillos Alto (km 693) y, muy cerca, el puerto de Atico (km 699), con su fábrica de harina de pescado y su punta guanera.

Unos kilómetros más adelante, sobre un angosto valle, están el desvío a Caravelí (izquierda) y el pueblo de Atico (km 709), un lugar ideal para recargar combustible y, quizás, comer algo. Recomendamos el restaurante Don Oscar, ubicado al lado mismo de la carretera.

La ruta deja Atico y prosigue junto al litoral mostrando una serie de bellas playas (la Florida, los Colorados, el Pato) con infinidad de puntas e islotes concurridos por los marisqueros. En esta zona es posible encontrar las primeras evidencias del terremoto que azotó, en junio, a esta región del país. Reduzca la velocidad y preste atención a las señales de mantenimiento en la ruta. Dejamos la orilla para ascender hacia una gran duna que parece estar recostada sobre la ruta. Se trata de Cerro de Arena (km 741), campamento instalado por el sistema de mantenimiento de carreteras para controlar los continuos deslizamientos a causa del viento.

Un nuevo descenso nos lleva hacia una zona de playas de roca y acantilados, mientras se extiende, al este, la gran pampa de Indio Viejo. El diserto nos acoge una vez más para llevarnos hasta el pequeño valle de Pescadores (km 757) dedicado a la siembra de frijol, olivo y pallares. En el extremo sur de su amplia playa se encuentra Punta Perica, un buen sitio para acampar. Para dejar el valle es preciso ascender hacia el tablazo. Poco después se llega al centro pesquero industrial de La Planchada (km 762), y luego de un tramo de curvas y acantilados cortados a tajo con vistas impresionantes del océano (ojo, zona deteriorada), al verde y fértil valle de Ocoña (km 784), un verdadero alivio en la desolada costa sur. Ocoña, tierra de arrozales y de pallares, cuenta con un puerto (en realidad, una playa amplia y pedregosa) donde habitan algunos pescadores artesanales. La vista del delta del río mientras se desciende al valle es por las tardes, sencillamente, hermosa.

Desde Ocoña la carretera continúa cerca al mar internándose progresivamente en la pampa La Yesera para, de pronto, volver al litoral en la zona de La Chira (punta guanera en el km 810). Desde aquí se prosigue a través de una zona de acantilados bordeados por el desierto (pampas de El Huevo) hasta ingresar a las tierras fértiles del valle de Camaná. Aparece entonces el puente sobre el río (también llamado Majes o Colca, según su altitud) y un caserío con algunos restaurantes especializados en camarones (Sr. Hans y El Mirador).

El paisaje en esta parte de la ruta muestra los extensos campos de arroz del valle de Camaná (km 840). La ciudad de Camaná es pequeña y tranquila (para algunos, demasiado), aunque cuenta con abundantes restaurantes (no deje de visitar el Limón y Carbón o el Rinconcito Trujillano), muy buenos chifas y un antiguo pero cómodo Hotel de Turistas (Av. Lima 138, Tel: 054-57-1113). En Camaná son también característicos los singulares "taxicholos" a pedal, con cortinas y hasta vidrios polarizados!

Saliendo de Camaná la carretera atraviesa una  serie de playas de arena (en realidad, una gran playa dividida en balnearios muy concurridos por los camanejos y arequpeños durante el verano: La Punta, Los Cerrillos, Primavera, Las Brisas, Las Cuevas, entre otras. Esta zona luce en la actualidad totalmente devastada a consecuencia del maremoto que siguió al sismo del pasado junio. Al final de la gran playa se encuentra el desvío al puerto y caleta de Quilca (km 845). Luego se interna, en dirección al este, hacia la conocida "cuesta del toro", un ascenso serpenteante de 15 km que permite llegar a la pampa y valle de Aplao (km 903, izquierda). Tenga cuidado con las curvas y, en invierno, con la densa neblina. Desde Aplao una carretera afirmada permite ascender al poblado serrano de Chuquibamba y, luego de rodear las faldas del volcán Coropuna, al espectacular valle de Cotahuasi.

Continuando con la ruta hacia Arequipa ingresamos a las extensas pampas de Majes, donde es posible observar los campos de alfalfa, cebolla y quinua bajo riego tecnificado y numerosos rebaños de vacas Holstein dedicadas a la producción lechera.

 
A la altura del km 921, en la localidad de Tambillo o El Alto, un desvío a la izquierda indica el inicio de la ruta afirmada a Huambo, Cabanaconde y el Valle del Colca. A continuación se sucede los pequeños valles de Sihuas (km 938) y Vítor (km 951). Desde aquí se asciende una vez más (deténgase a observar unas pinturas rupestres en el km 958, izquierda) para llegar al desvío a La Joya (km 964, izquierda) y el cruce de la vía férrea a Matarani (km 968). Finalmente llegamos al lugar conocido como Repartición (km 971). Desde este importante nudo de caminos, es posible hacia Mollendo y Tacna (ruta a la derecha) o ingresar a la ciudad de Arequipa (39 km más, tomando la variante de Uchumayo).
 
Para seguir a Arequipa cruce el bypass (túnel). La carretera asciende ahora a través de una zona dominada por curiosas rocas de color rosado y arenas blancas de origen volcánico. Cuidado con las curvas y los camiones. Los 39 km que separan el cruce de caminos y la ciudad de Arequipa se conocen como variante de Uchumayo. Desde lo alto es posible apreciar, en días despejados, la presencia majestuosa de los volcanes tutelares de Arequipa (de izquierda a derecha, el Chachani, Misti y Pichu Pichu). Sólo es necesario un descenso final para ingresar a la ciudad blanca. Arequipa (km 1.010) les da la bienvenida.
 
 

 II AREQUIPA-TACNA

 
Distancia: 365 km
Tiempo estimado: 5 a 6 h
365 km de carretera asfaltada

Para retomar la ruta a Tacna es preciso desandar el tramo desde Arequipa correspondiente a la Variante de Uchumayo (39 km). Una vez en Repartición, se vira hacia el sur (mano izquierda) ingresando a la Panamericana en el km 966. Desde aquí el paisaje luce desolado y desértico. Una larga recta nos conduce, a través de las pampas de La Joya, hasta la localidad de San José (km 975, cruce de la vía férrea) y, un poco más adelante, hasta una importante divisoria de caminos (km 981): la ruta a la derecha conduce, siguiendo el llamado Tramo Guerreros, hasta los puertos de Matarani e Islay. Matarani es el puerto nuevo, e Islay, el antiguo. Esta misma ruta permite acceder a la ciudad de Mollendo y, algo más al sur, al balneario de Mejía, el predilecto de los arequipeños, así como a algunas playas de gran belleza (Quilca, Punta Hornillos, La Huata, San José). La ruta a la izquierda, por su parte, permite continuar hacia Moquegua.

Siguiendo esta última atravesamos el caserío de San Camilo (km 988), ubicado en el corazón del proyecto de irrigación La Joya, la estación férrea del mismo nombre (km 994) y la base de la Fuerza Aérea (km 998). La ruta discurre a través de la enorme y plana pampa Camaroneros, una suerte de meseta cubierta de arenas de singular color cobrizo. El desierto nos acompaña hasta el empinado descenso de casi 1.000 m hasta el valle del río Tambo. Reduzca la velocidad y tenga cuidado con las curvas. Finalmente, entre cerros poblados por grandes cactus Neoraimondia llegamos a la localidad de El Fiscal (km 1039), una zona agrícola dedicada al cultivo de papa, alfalfa y cebolla. Aquí, en pleno valle, encontramos un par de desvío de importancia. El primero de ellos, en el km 1040, conduce a Chucarapi; el segundo, en el km 1041 (derecha), permite acceder a las localidades de Cocachacra, El Arenal, La Curva y, finalmente Mejía y Mollendo.

Continuando por la Panamericana, ingresamos a un tramo árido y desolado que asciende paulatinamente otros 1.000 m, entre colinas de roca y los extensos arenales de la pampa de Guaneros, hasta el peaje El Fiscal (km 1055). A la altura del km 1075, una pequeña quebrada marca el ingreso al departamento de Moquegua. Desde aquí es preciso recorrer la pampa de Las Zorras para llegar al fértil valle del río Osmore (km 1138). Desde aquí son sólo un par de kilómetros hasta el desvío (km 1140, izquierda) que conduce a la bella ciudad de Moquegua (la ruta a la derecha permite continuar hacia Ilo y Tacna). Este camino de sólo 6 km recorre la verde campiña moqueguana, entre viñas y olivares, empalmando con el desvío (mano derecha) que conduce al asiento minero de Cuajone, las alturas del departamento de Puno: Mazo Cruz, el Titicaca y, finalmente, Bolivia.

Enfilamos nuevamente hacia el sur, entre viñedos y prolijos campos cultivados, mientras la carretera sigue el curso del río Osmore. Un nuevo ascenso nos lleva al tablazo desértico para encontrar, a la altura del km 1177 el primer desvío al puerto de Ilo (derecha). Para seguir a Tacna, toma la ruta a la izquierda.

Desde esta parte del camino es posible apreciar, en días despejados, las imponentes cumbres nevadas de la Cordillera El Barroso, al este. Recuerde que aquí los Andes se encuentran mucho más cerca de la costa que en ninguna parte del país.

A la altura del km 1182 encontramos el paso a nivel de la vía del ferrocarril que une el puerto de Ilo con las minas de Toquepala y Cuajone. Muy cerca está el desvío a Ilo (km 1186, derecha), antiguo puerto moqueguano que fuera escenario de violentos sucesos en el pasado: los desmanes del pirata Bartolomé Sharp, hacia 1655; el terremoto y la inundación de 1868 (que arrasaron con el pueblo) y los combates de la guerra del Pacífico (1879 - 1883). Hoy Ilo es el centro de operaciones de la Southern Perú Copper Corporation y un activo centro de comercio. Esta tierra, que cuenta con algunas de las más bellas playas del litoral, es el paraíso de los cebiches y de las parihuelas. La ciudad cuenta con todos los servicios, algunos sorprendentemente buenos. Recomendamos en esta ciudad el Hotel Chiribaya y los restaurantes: Los Olivos (pescados), Los Corales (carnes), Choy Yin (chifa) y Calienta Negros (criollo).

 
Desde Ilo es posible tomar la Costanera, una carretera asfaltada en muy buen estado que corre paralela al mar y conduce a Tacna (151 km). Desde esta vía se accede a un conjunto de hermosas y tranquilas playas (Tres Hermanas, Punta Coles, Pozo de Las Lisas, Ite, Meca Grande, Meca Chica), ideales para la pesca deportiva y el buceo. Continuando por la Costanera, a 53 km de Ilo, en la desembocadura del río Locumba (bahía de Ite), existe un extenso y curioso humedal (producto de dos décadas de relaves) donde se refugian las aves acuáticas.
 
El lugar, con bellas y abrigadas playas, es recomendable para acampar. Siempre por la Costanera (a 69 km de Ilo) se llega a uno de los mayores accidentes geográficos de la costa peruana: el Morro Sama, de 700 m de altura, con enormes cactus que miran al océano, colonias de lobos marinos y aves guaneras, y un faro. Pasando Sama, se llega a la caleta de Vila Vila (km 92), a la desembocadura del río Sama y al balneario Boca del Río (km 98) que cuenta con todos los servicios y es el favorito de los tacneños). Se accede, finalmente, a la playa La Curva, donde termina la Costanera. En este lugar la carretera gira al este para llevarnos a la Panamericana y, siguiendo, las Av. Del Ejército y Grau, hasta la ciudad de Tacna.

Prosiguiendo con nuestro viaje hacia el sur por la Panamericana dejamos el desvío a Ilo e ingresamos a las extensas pampas de Jahuay. A la altura del km 1204 aparece el desvío (izquierda) a la mina de Toquepala (60 km) y el control aduanero de Camiara. Hemos ingresado al departamento de Tacna.

Arenales y enormes dunas sirven de marco al desierto que empieza a desesperar a los conductores más curtidos. A la altura del km 1210 cruzamos el angostísimo valle del río Locumba y el desvío a la playa y poblado de Ite. Muy cerca se encuentra el puente Camiara (km 1213) que sirve de ingreso a la localidad de Locumba (13 km). Esta ruta asciende hasta la laguna Aricota (2.783 msnm), el poblado de Candarave (3,415 msnm) y el hermoso lago Suches (4.750 msnm), para llegar, finalmente, en Puno y Desaguadero (frontera con Bolivia).

Siempre sobre la Panamericana Sur encontramos la Villa Militar El Edén y la base de Ejército (km 1215) y, algo más adelante, los desvíos a Shintari (km 1238, izquierda); Las Yaras (1254, derecha); Sama (1255, derecha) e Inclán y Coruca (1255, izquierda).

A continuación hace su aparición el también minúsculo valle del río Sama, donde se encuentran el control de aduanas de Tomasiri (km 1257) y algunos restaurantes ruteros. Una enorme base militar rompe la monotonía de la pampa de Lagayache. Es el Alto de la Alianza (km 1285), monumento a los Héroes de la Guerra del Pacífico que anuncia el aire patriótico de la sureña ciudad. Se asciende a un pequeño tablazo para, finalmente, descender a la ciudad de Tacna (km 1292). Fin de la ruta.

 
Cruce de la frontera

La distancia que separa la Ciudad Heroica del Paso de La Concordia (frontera con Chile) es de 49 km. Todos los vehículos deben detenerse en el Complejo Fronterizo de Santa Rosa (km 1326), donde se efectúan los controles de rutina. Los trámites son sencillos y rápidos.
 
Déjese asesorar por alguna de las empressa de colectivos que cubren la ruta Tacna-Arica (precio promedio US$ 5). Ellos conocen al detalle los requerimientos necesarios para la obtención de salvoconductos y extensiones de visa. Si va más al sur de Arica lleve el pasaporte. La frontera (Paso de la Concordia) abre a las 8:00 y cierra a las 22:00 h. Recuerde que Chile lleva una hora de adelanto con respecto al Perú.

Desde Tacna también parten dos caminos afirmados hacia la sierra: uno de ellos conduce a las localidades de Tarata (3075 msnm), Mazo Cruz (a más de 4000 msnm) y Puno, mientras que el otro asciende por el valle del río Caplina, atraviesa las impresionantes punas de Pachia, Palca, el abra La Monja (4812 msnm) y la laguna Blanca hasta desembocar en la frontera peruano-chileno-boliviana, donde se desarrollan unas singulares ferias comerciales.

 
Cumbres de la Cordillera Blanca vistas desde la ciudad de Huaraz.
 
  
Amanecer nevado en la ruta al glaciar Pastoruri.
  
La ruta Pativilca-Huaraz le permitirá conocer impresionantes paisajes de altura.
 
Pequeño arriero en la ruta al Callejón de Huaylas
 
Macizo rocoso de Inka Waqanka, previo a coronar el abra de Conococha.
  
Cueva de hielo con estalactitas en el glaciar Pastoruri. 
  
Amanecer en la bella laguna Parón, en las alturas de Caraz.
  
Caravana de caminantes en el Inka Naani, un tramo del camino inca que une Pomacochas y Huánuco Pampa.
   
Trilla de cebada en el poblado de Humacchuco, Yungay.
  
Laguna Solteracocha, en la cordillera Huayhuash.
 
Casa de pastores en Punta Huayhuash.
    
Desayuno a orillas de la laguna Orconcocha, Llanganuco.
  
Amanecer nevado en la ruta al glaciar Pastoruri.
  
La ruta Pativilca-Huaraz le permitirá conocer impresionantes paisajes de altura.
    
Pequeño arriero en la ruta al Callejón de Huaylas
   
Macizo rocoso de Inka Waqanka, previo a coronar el abra de Conococha.
   
Cueva de hielo con estalactitas en el glaciar Pastoruri. 
   
Amanecer en la bella laguna Parón, en las alturas de Caraz.
    
Caravana de caminantes en el Inka Naani, un tramo del camino inca que une Pomacochas y Huánuco Pampa.
    
Trilla de cebada en el poblado de Humacchuco, Yungay.
   
Laguna Solteracocha, en la cordillera Huayhuash.
   
Casa de pastores en Punta Huayhuash.
    
Desayuno a orillas de la laguna Orconcocha, Llanganuco.
   
La ruta Pativilca-Huaraz le permitirá conocer impresionantes paisajes de altura.
    
Pequeño arriero en la ruta al Callejón de Huaylas
   
Macizo rocoso de Inka Waqanka, previo a coronar el abra de Conococha.
   
Cueva de hielo con estalactitas en el glaciar Pastoruri. 
 
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